ECONOMÍA MUNDIAL DEL SECTOR PESQUERO – OCTUBRE 2020

Fecha: 

Miércoles, Octubre 14, 2020

ECONOMÍA MUNDIAL DEL SECTOR PESQUERO

La producción acuícola mundial se contrae mientras que los desafíos de la pandemia persisten

Se espera que la oferta y el consumo de pescado, como también los precios e ingresos comerciales, disminuyan al cierre de 2020 debido al impacto de las medidas tomadas para contener el COVID-19. Si bien hay una variación significativa entre los segmentos de mercado, la demanda general se ha debilitado, lo que afecta negativamente a las empresas, que también deben lidiar con mayores costos logísticos, desafíos laborales y una incertidumbre total. Se prevé que la producción pesquera mundial disminuya un 1,7 %, con descensos tanto en la de captura como en la acuícola. En caso de confirmarse, la caída prevista del 1,4 % en la producción acuícola sería la primera contracción anual registrada en el sector en casi 60 años.

Esta reducción en las cosechas refleja la fuerte respuesta de los acuicultores de todo el mundo al deterioro de las condiciones del mercado y los desafíos operativos. Sin embargo, dicha respuesta ha variado significativamente según las características biológicas específicas de las especies cultivadas.

El corto ciclo de producción del camarón permite ajustar la producción relativamente rápido; se espera que las cosechas de camarón caigan significativamente en 2020. En contraste, el salmón del Atlántico tarda de 2 a 3 años en alcanzar un tamaño cosechable, lo que limita la capacidad de los acuicultores para responder a los desarrollos del mercado. La curva de crecimiento y los requisitos de alimentación de la especie son otras consideraciones importantes. La mayoría de las especies de bivalvos tienen ciclos de producción relativamente largos, pero se pueden mantener en tamaños comercializables durante mucho más tiempo a un costo relativamente bajo en comparación con la mayoría de los peces de cultivo.

Mientras tanto, la producción mundial de captura probablemente disminuirá un 2 %, en gran parte debido a la reducción de los esfuerzos pesqueros en muchas regiones a raíz de las restricciones relacionadas con el COVID-19 en las tripulaciones de los barcos y también por los efectos de la pandemia en los mercados. Sin embargo, nuevamente hay diferencias significativas según las especies. Las de menor costo, destinadas a la venta minorista, pueden congelarse o conservarse de otra manera, y en general, les va mejor en el contexto actual.

Los precios registrados durante 2020, medidos por el Índice de Precios de Productos Pesqueros, cayeron en términos interanuales para la mayoría de las especies comercializadas. En particular, los precios del pescado blanco y el salmón de cultivo fueron significativamente más bajos en el tercer trimestre de 2020, ya que la oferta superó a la demanda. Estas disminuciones, combinadas con un menor consumo per cápita de productos pesqueros a nivel mundial, se han traducido en contracciones comerciales para la mayoría de los principales exportadores e importadores. En especial, las importaciones en los principales mercados de productos pesqueros del mundo (China, Japón, Estados Unidos y la Unión Europea) caerán cuando se obtengan las cifras finales de 2020. Mientras tanto, la mayoría de los principales exportadores registrarán ingresos menores.

La importancia de la venta minorista creció significativamente, ya que el sector de servicios de alimentos y hotelería cayó considerablemente. Especies como los cefalópodos, la lubina y la dorada son particularmente susceptibles a este cambio, ya que tradicionalmente son opciones populares en los restaurantes.

Los consumidores están preocupados por posibles nuevas medidas de confinamiento y, al mismo tiempo, son precavidos con las interacciones sociales frecuentes, como las idas a los supermercados o los mercados de pescado. Estas consideraciones están impulsando la demanda de productos preparados y en conserva, mientras que la demanda de pescado fresco se redujo. Además, se crearon oportunidades para el desarrollo de canales de venta de comercio electrónico, servicios de comida para llevar y entrega a domicilio, mientras que la necesidad de cocinar en casa es un nuevo enfoque de las campañas de marketing junto con la innovación de productos centrados en la comodidad.

Mientras tanto, la recesión económica y el incremento del desempleo están afectando los ingresos de los hogares y, en consecuencia, la demanda de productos de lujo como langosta, ostras y atún fresco se está debilitando. Estos factores también son responsables del aumento de las ventas de conservas de atún, sardina y caballa.

Las perspectivas para los próximos meses muestran una continua incertidumbre y una fuerte tendencia a la aversión al riesgo por parte de empresas y consumidores. Es posible que en muchos países aún no se hayan sentido todos los efectos de los fundamentos económicos más débiles y los efectos asociados en el gasto de los hogares. Las partes interesadas siguen siendo cautelosas. El reciente repunte de casos en muchos países reafirma la continua amenaza a la estabilidad del mercado. Otra potencial amenaza para las ganancias comerciales es el aumento de la oferta esperado en 2021 para varias especies clave. Sin embargo, el efecto en los precios dependerá en gran medida de la evolución del COVID-19. En cuanto a aspectos positivos, los nuevos productos y canales de distribución y el acortamiento de las cadenas de valor que han coincidido con este cambio probablemente beneficien a la industria pesquera durante muchos años.