ECONOMÍA MUNDIAL DEL SECTOR PESQUERO – Nro 2 de 2021

Fecha: 

Miércoles, Abril 21, 2021

LOS OPERADORES PESQUEROS TENDRÁN QUE ACEPTAR UN NUEVO ESCENARIO DE MERCADO

Tras un poco más de un año de introducidas las primeras medidas de restricción y cierres como respuesta a la pandemia, las empresas de todo el mundo ahora pueden mirar hacia atrás y evaluar la eficacia de sus respuestas a los desafíos presentados. Cualquier esperanza de un regreso inmediato a la normalidad se desvaneció rápidamente cuando se intentaron levantar las restricciones y esto desembocó en oleadas repetidas de nuevos casos. La situación obligó a industrias enteras a llevar a cabo transformaciones significativas para poder sobrevivir. El sector de los productos pesqueros no es la excepción, y la pandemia ha sido el catalizador de algunos cambios de gran alcance en el comportamiento del consumidor, los canales de ventas y las estrategias de desarrollo de productos. Aunque el impacto financiero ha sido severo, uno de los aspectos positivos que surgió de la pandemia es una industria más resistente y un conjunto completamente nuevo de oportunidades de mercado. El programa de vacunación ya está en marcha en varios mercados clave. Como resultado, las partes interesadas anticipan un incremento significativo de la demanda una vez que se recupere la demanda de servicios de alimentos para complementar el negocio minorista recientemente fortalecido.

Si bien el impacto del COVID-19 en el mercado ha sido significativo, las operaciones de los productores también se han visto muy afectadas. Las restricciones para el desplazamiento de personas, las dificultades para obtener los insumos necesarios y la introducción de diversas medidas sanitarias que redujeron la eficiencia de las tripulaciones pesqueras contribuyeron a una caída estimada del 0,7 % en la producción de la pesca de captura en 2020. Sin embargo, los precios bajos, las dificultades de procesamiento y la escasa demanda también fueron principales impulsores de la desaceleración. La producción de polaca de Alaska disminuyó, mientras que las pesquerías de cefalópodos también sufrieron. Sin embargo, estos efectos fueron más pronunciados al principio de la pandemia y disminuyeron a medida que los pescadores se adaptaron a las nuevas limitaciones operativas y al entorno de mercado en rápida evolución.

El año pasado también fue difícil para los productores acuícolas. El sector varía enormemente según las especies, pero en general los operadores acuícolas son vulnerables a las caídas repentinas del mercado porque, en términos comerciales, la biomasa en las granjas es equivalente a un inventario perecedero que debe venderse dentro de un período de tiempo específico. Las empresas de acuicultura también requieren un suministro constante de insumos, financiamiento y mano de obra, y todos estos se vieron afectados negativamente por el caos económico y social que caracterizó a las primeras etapas de la pandemia. Junto con el deterioro del entorno del mercado, el efecto neto de esto fue una caída estimada del 1,3 % en la producción acuícola mundial en 2020. Si se confirma, esta cifra representaría la primera reducción en la producción acuícola a nivel mundial en varias décadas, lo que refleja el rol que ha desempeñado el sector en el impulso del crecimiento de la oferta de pescado en los últimos tiempos.

Aunque la situación mejoró notablemente hacia fines de 2020, los resultados financieros del año en su conjunto sufrieron un impacto significativo y los ingresos comerciales se contrajeron. La demanda de servicios de alimentos se redujo notablemente durante la mayor parte del año pasado, lo que significa que el impacto fue más severo para aquellas especies que dependen en gran medida de las ventas en restaurantes, hoteles y catering (HORECA). Se estima que el valor total de las exportaciones de productos pesqueros se redujo un 5,7 %, mientras que los volúmenes cayeron un 3,9 %.

Las perspectivas para los números finales de 2021 siguen siendo inciertas. Aunque la recuperación ya está en marcha en varios mercados clave, el ritmo de esta recuperación depende en gran medida de la velocidad y la eficacia de la vacunación. Es probable que los precios de varias especies aumenten a medida que la demanda de servicios de alimentos se reactive, pero el daño económico de la pandemia ha sido sustancial y aún no está del todo claro cuáles serán los efectos a largo plazo. Mientras tanto, los requisitos sanitarios más estrictos y los protocolos de inspección comenzaron a incrementar los costos logísticos. Al mismo tiempo, los canales de distribución desarrollados recientemente, los productos diseñados para el consumo doméstico y las adaptaciones operativas posiblemente sigan siendo características clave de la industria, aumentando la capacidad de las empresas para responder a futuras crisis de naturaleza similar y abriendo nuevos caminos para innovar. Más allá de la pandemia, existen otros desafíos relacionados con el comercio que afectan a la industria, como los aranceles del comercio entre Estados Unidos y China. Los comerciantes del Reino Unido también se enfrentan a demoras y obstáculos administrativos, ya que el proceso escalonado de salida del país de la Unión Europea crea confusión.