ECONOMÍA MUNDIAL DEL SECTOR PESQUERO – ENERO 2021

Fecha: 

Miércoles, Enero 20, 2021

ECONOMÍA MUNDIAL DEL SECTOR PESQUERO – ENERO 2021

El impacto del COVID-19 provoca el descenso de la producción acuícola por primera vez en décadas

 

La pandemia de COVID-19 se ha mantenido a lo largo de 2020 en la mayor parte del mundo a pesar de las medidas de contención impuestas. Con la notable excepción de China, las principales economías del mundo experimentaron un aumento vertiginoso en el número de casos a medida que avanzaba el año, frenando el crecimiento y retrasando, repetidamente, la reapertura prevista de las empresas. Para el sector pesquero mundial, esto no ha hecho más que aumentar la incertidumbre generalizada del mercado y ha ampliado los problemas operativos asociados a las restricciones, bajando los precios y los ingresos. Sin embargo, al mismo tiempo, el nuevo escenario está impulsando la innovación a lo largo de toda la cadena de suministro, ya que las empresas centran sus esfuerzos en desarrollar nuevos productos, enfoques de marketing y canales de venta para aprovechar las nuevas circunstancias. 

Los productores de acuicultura han adoptado enfoques preventivos para reducir su exposición a los riesgos del COVID-19 y mitigar las pérdidas financieras en medio del debilitamiento de los precios, lo que ha llevado a una caída estimada en la producción global del 1,3 % en 2020. Aunque esta cifra aún está por confirmarse, supondría una fuerte desviación de la tasa de crecimiento constante del 4-5 % observada en los últimos años, así como el primer descenso anual de la producción acuícola mundial en casi 60 años. Sin embargo, la gravedad del impacto y la naturaleza de la respuesta de los productores acuícolas varía significativamente según las especies, debido a las diferencias en las tasas de crecimiento, la duración del ciclo de producción y los requisitos del mercado. También es importante reconocer que las interrupciones en las primeras etapas del proceso de producción pueden tardar más en afectar al suministro del mercado de algunas especies de acuicultura. 

Las restricciones del COVID-19 en cuanto a la circulación de personas y a las reuniones, junto con la incertidumbre general del mercado, también afectaron a la pesca de captura en 2020. Sin embargo, la gravedad y la duración de los efectos sobre las actividades pesqueras han dependido en gran medida de la pesquería y de la región, y en la mayoría de los casos, se produjo una reanudación parcial o total de la actividad a medida que se establecían los protocolos adecuados. La estimación más reciente disponible sitúa el descenso total de las capturas marinas en un 0,7 % para el año. Los buques que se dedican a la pesca de pequeños pelágicos y demersales, fuera de Noruega y de la Federación de Rusia, no experimentaron grandes impactos, mientras que una gran parte de la flota del Mediterráneo estuvo confinada en los puertos como consecuencia de la pandemia. Para las pesquerías que dependen en gran medida de la afluencia estacional de trabajadores, como las pesquerías de salmón del Pacífico Norte, la disponibilidad de mano de obra se vio afectada negativamente por las restricciones de movilidad.

A pesar de algunas flexibilizaciones en las restricciones en algunos países, la mayor parte del sector HORECA ha estado cerrado o ha operado a una capacidad muy reducida en la mayoría de los principales mercados de pescado durante la mayor parte del año pasado. Al mismo tiempo, los costos añadidos y los retrasos en la mayoría de los procesos de posproducción y en los puntos de inspección están inhibiendo el comercio internacional de pescado. Esto se ha traducido en una caída del 5,8 % en el valor de las exportaciones mundiales de productos pesqueros a 152.200 millones de dólares, tras un descenso interanual del 2,5 % en 2019, cuando las tensiones geopolíticas centradas en la guerra comercial entre Estados Unidos y China arrastraron al mercado. Mientras tanto, el volumen comercializado cayó aproximadamente un 3,2 % en 2020, mientras que el consumo de pescado per cápita cayó a mínimos de 19,8 kg per cápita, después de muchos años. Se registraron descensos en el comercio en todas las regiones del mundo, incluidos todos los grandes proveedores y los principales mercados, lo que refleja la naturaleza global de la pandemia. Sin embargo, la recuperación del mercado chino a finales de año compensó una parte del déficit de ingresos de algunos proveedores internacionales, incluido el gran sector vietnamita del pangasius.

Las limitaciones de capacidad impuestas a restaurantes, pescaderías y supermercados, ya sean totales o parciales, han creado un poderoso incentivo para que las empresas busquen canales de distribución alternativos. Al mismo tiempo, la preocupación por la salud y la necesidad de reducir los costos logísticos han fomentado el desarrollo de redes de distribución que minimizan la dependencia de los intermediarios. La entrega sin contacto de productos pesqueros y los servicios digitales que conectan a los productores directamente con el consumidor han experimentado una rápida aceptación, aunque estos ya se estaban desarrollando antes de la pandemia. Del mismo modo, se ha acelerado el cambio hacia productos de valor añadido orientados a la comodidad y la cocina casera. Estas nuevas incorporaciones al mercado mundial de productos pesqueros perdurarán después de que la crisis actual haya terminado, reforzando la demanda y ofreciendo nuevas vías para una mayor innovación. Si el plan de vacunación se desarrolla sin demasiados retrasos en 2021, la reapertura de los servicios de alimentación junto con un sector minorista revitalizado apunta a un posible aumento neto de la demanda a medida que la recuperación continúe. Mientras que, en general, el crecimiento de la producción de proteína animal se reanudará, se prevé que la oferta sea más ajustada para varias especies de pescado, lo que elevará los precios y proporcionará un impulso muy necesario a los márgenes empresariales.