ECONOMÍA MUNDIAL DEL SECTOR PESQUERO - ABRIL 2020

Fecha: 

Miércoles, Abril 1, 2020

La pandemia del COVID-19 empeora las perspectivas para el mercado mundial de productos pesqueros en 2020

 

Las últimas estimaciones para la producción mundial de pescado en 2019 sugieren que la caída en el volumen de la pesca de captura provocó una disminución del 1,2% en la producción total para el año. El cierre temprano de la segunda temporada de anchoveta, las menores capturas de cefalópodos y la escasez de oferta de ciertas especies de demersales contribuyeron a la caída de las capturas silvestres. Mientras tanto, el sector acuícola registró otro año de crecimiento, con un aumento de las cosechas totales de aproximadamente un 3,3%. Las principales especies comerciales de pescado, como el salmón, el pangasius y la tilapia, experimentaron un fuerte incremento de producción en 2019. Las cosechas de camarón crecieron significativamente, impulsadas por las expansiones en China, India e Indonesia. Sin embargo, debido a la caída de la oferta de pescado en general, el consumo per cápita cayó un poco el año pasado, a alrededor de 20,4 kg per cápita anual.

 

El comercio de pescado durante 2019 se contrajo tanto en términos de volumen como de valor, principalmente debido a las tensiones geopolíticas que debilitaron el crecimiento económico. En particular, el conflicto comercial entre China y Estados Unidos de América, dos de los mayores operadores de pescado del mundo, afectó los ingresos comerciales por la imposición de aranceles y una mayor incertidumbre económica. Este entorno de mercado inestable se tradujo en una excepcional volatilidad de precios en múltiples categorías de productos pesqueros. Los precios alcanzaron tanto mínimos como máximos históricos para varias especies clave, como atún, pangasius y salmón. En general, el Índice de Precios de Productos Pesqueros de la FAO cayó alrededor de 6 puntos en el transcurso del año.

 

A finales de 2019, las perspectivas para el 2020 eran un poco más positivas, ya que la situación geopolítica mundial parecía estar mejorando. Sin embargo, la pandemia del COVID-19, sin precedentes en los tiempos modernos, alteró por completo la economía global. En un intento por contener la propagación del virus, los gobiernos de todo el mundo introdujeron una serie de medidas, que incluyen directivas de aislamiento social, limitaciones en los horarios comerciales y restricciones para desplazarse. El sector de los productos pesqueros, como la mayoría de las industrias, tiene que lidiar con una perspectiva negativa de la demanda, así como una serie de desafíos en cuanto al suministro.

Con el cierre efectivo del sector de restaurantes, la demanda de los servicios de alimentos se ha evaporado, mientras que las ventas minoristas han estado marcadas por una volatilidad extrema, ya que los períodos de compras excesivas como respuesta al pánico son seguidos por pausas sostenidas. La demanda de productos enlatados y congelados se disparó debido a que los hogares buscan abastecerse de alimentos no perecederos, dejando de lado las opciones de pescado fresco. Al mismo tiempo, los distribuidores con venta online registraron aumentos en el interés de los consumidores que exploran alternativas minoristas. No obstante, en líneas generales la demanda se ha reducido drásticamente y los precios cayeron para muchas especies, particularmente aquellas que son importantes para la industria de restaurantes. Otras consecuencias del brote de virus incluyen la cancelación de eventos importantes sobre comercialización de productos pesqueros, muchos de los cuales representan oportunidades importantes para la creación de redes y actividades de abastecimiento de la industria.

Por el lado de la oferta, la escasez de mano de obra y otros desafíos económicos, incluida la perspectiva de demanda incierta, son muy negativos y afectan la producción de pescado en todo el mundo. Las cosechas acuícolas se retrasan y el almacenamiento en estanques se reduce drásticamente, mientras que flotas pesqueras enteras están inactivas.